GLEIF y DirectTrust están desarrollando un marco práctico para la identidad organizativa verificable en la sanidad de EE. UU.
¿Cómo puede un hospital estar seguro de qué organización hay detrás de un sistema digital que solicita información? ¿Y cómo puede verificar que un médico, un empleado o una aplicación automatizada actúa realmente en nombre de la organización que dice representar?
Estas preguntas son cada vez más relevantes a medida que hospitales, laboratorios, aseguradoras y organizaciones sanitarias intercambian más información a través de sistemas digitales.
El 19 de octubre de 2026, la Global Legal Entity Identifier Foundation (GLEIF) y DirectTrust, una organización estadounidense centrada en la confianza digital en el sector sanitario, anunciaron una colaboración para avanzar en la identidad organizativa verificable en la sanidad de EE. UU..
En el centro de la iniciativa están el Legal Entity Identifier (LEI) y su equivalente digital, el vLEI verificable.
La colaboración va más allá de debatir si los LEI podrían ser útiles en la sanidad. Los socios han identificado aplicaciones concretas, desde la verificación de organizaciones sanitarias y la autoridad delegada hasta el uso de credenciales digitales en conexiones API y transacciones automatizadas.
Como resultado, la iniciativa marca un paso importante hacia la ampliación del papel del LEI más allá de los servicios financieros.
La Sanidad Ya Tiene Identificadores. ¿Por Qué Necesita Otro Enfoque?
La sanidad estadounidense se apoya en varios sistemas de identificación. Uno de los más conocidos es el National Provider Identifier (NPI), un estándar que identifica a los proveedores sanitarios en transacciones administrativas y financieras.
Sin embargo, disponer de un identificador no responde a todas las preguntas sobre la identidad de una organización o sobre quién puede actuar en su nombre.
Las organizaciones sanitarias suelen tener estructuras complejas. Por ejemplo, un hospital puede pertenecer a un grupo mayor, operar en varias ubicaciones, externalizar servicios de laboratorio y conectar sus sistemas con proveedores tecnológicos externos.
El proveedor sanitario, el lugar donde se presta la atención y la entidad jurídica responsable del servicio no son necesariamente lo mismo.
Cuando dos sistemas se comunican, surgen varias preguntas. ¿Qué entidad jurídica hay detrás de la transacción? ¿Alguien ha verificado su identidad? ¿Quién actúa en su nombre y con qué autoridad?
Los identificadores sanitarios existentes no ofrecen una única respuesta a todas estas preguntas. Por ejemplo, un NPI identifica a un proveedor sanitario, pero no establece necesariamente la entidad jurídica precisa detrás de una operación sanitaria concreta. Esto genera una necesidad práctica de contar con una forma complementaria de verificar la identidad organizativa.
DirectTrust abordó este reto en la conferencia sanitaria ViVE 2026, celebrada en febrero, durante una sesión titulada “No Identity, No Interop”. El debate exploró cómo la identidad organizativa verificable podría complementar los identificadores existentes, incluido el posible papel del LEI y el vLEI.
En octubre de 2026, GLEIF y DirectTrust anunciaron su colaboración para seguir desarrollando este enfoque.
Cuatro Áreas Prácticas Donde el LEI y el vLEI Podrían Marcar la Diferencia
La colaboración entre GLEIF y DirectTrust identifica cuatro áreas para aplicar la identidad organizativa verificable en la sanidad.
1. Verificar organizaciones sanitarias
Un LEI proporciona un identificador reconocido globalmente vinculado a información de referencia sobre una entidad jurídica.
En las transacciones sanitarias electrónicas, esto puede ayudar a los participantes a establecer qué organización hay detrás de una interacción, sin necesidad de depender por completo de directorios independientes o acuerdos bilaterales.
2. Conectar a personas y sistemas digitales con organizaciones responsables
Las personas no son las únicas que inician transacciones sanitarias. Las aplicaciones de software, los sistemas automatizados y las herramientas cada vez más habilitadas por IA también intercambian información e inician solicitudes.
La iniciativa pretende ayudar a los participantes a determinar qué organización verificada es responsable de estas interacciones.
3. Demostrar roles organizativos y autoridad delegada
Un vLEI extiende la identidad verificada de una organización a credenciales digitales que los participantes pueden comprobar de forma criptográfica.
Por ejemplo, un representante autorizado de un hospital podría presentar una credencial que muestre su vínculo con el hospital y su rol organizativo definido. El enfoque propuesto también cubre permisos y finalidades específicas del ámbito sanitario, ayudando a otros participantes a verificar no solo la organización implicada, sino también la autoridad asociada a una interacción concreta.
4. Usar credenciales en transacciones digitales cotidianas
Las aplicaciones previstas incluyen mensajería segura, conexiones API y flujos de trabajo automatizados.
Esto es importante porque una proporción creciente del intercambio de información sanitaria se produce directamente entre sistemas, a menudo sin que una persona revise cada transacción.
En consecuencia, un enfoque común para la identidad verificable podría reducir la necesidad de que cada organización desarrolle comprobaciones de identidad independientes para cada nuevo socio.
En conjunto, estos casos de uso muestran la orientación práctica de la iniciativa. El objetivo no es simplemente asignar otro identificador a las organizaciones sanitarias. Los socios quieren que la identidad organizativa verificada resulte útil en las transacciones digitales que esas organizaciones realizan cada día.
Cómo Planean GLEIF y DirectTrust Llevar el Modelo a la Práctica
Una parte importante de la colaboración es el desarrollo de un nuevo modelo de Agente de Cualificación (Qualification Agent).
Según el marco vLEI existente, los Emisores Cualificados de vLEI (QVI, por sus siglas en inglés) emiten las credenciales digitales. Estas organizaciones deben completar el proceso de cualificación de GLEIF antes de poder emitir credenciales.
GLEIF ya mantiene una lista pública de emisores cualificados de vLEI. Esto demuestra que el ecosistema de credenciales subyacente ya está establecido.
El nuevo modelo pretende ayudar a que ese ecosistema se expanda a sectores con redes de certificación y acreditación ya existentes.
Según la estructura propuesta, GLEIF cualificaría a los Agentes de Cualificación. Estos agentes podrían, a su vez, cualificar a emisores de vLEI dentro de sus propias redes. GLEIF supervisaría a los Agentes de Cualificación, mientras que cada agente supervisaría a los emisores que cualifica.
DirectTrust aporta experiencia en acreditación, certificación y garantía de identidad digital en el ámbito sanitario. Por su parte, GLEIF aporta el marco internacional de identidad organizativa y la estructura de gobernanza que respalda el vLEI.
Los socios están desarrollando los requisitos de cualificación, gobernanza y supervisión de este modelo propuesto. Se espera que DirectTrust solicite la cualificación como Agente de Cualificación, una vez completado el proceso requerido. El nuevo marco pretende complementar los acuerdos de cualificación existentes, no sustituirlos.
Este es un aspecto importante de la historia. Los socios no se limitan a proponer una solución técnica, sino que también están trabajando en una forma de introducirla a través de organizaciones y redes de confianza que ya operan en el sector sanitario.
En la práctica, esto podría facilitar la adopción, en lugar de exigir que cada organización sanitaria establezca un acuerdo de confianza totalmente nuevo desde cero.
La Identidad Verificada No Es lo Mismo que el Acceso a los Datos del Paciente
Existe una distinción importante entre demostrar el rol organizativo de alguien y conceder acceso a información médica.
Una credencial digital puede confirmar que una persona es representante autorizado de un hospital concreto. Sin embargo, no le otorga automáticamente permiso para consultar el historial médico de un paciente.
El acceso a la información sanitaria sigue dependiendo de la legislación sanitaria, de la relación entre el paciente y el proveedor, y de las normas de acceso del sistema de información correspondiente.
La distinción es sencilla.
Un LEI identifica a la entidad jurídica. Un vLEI puede ayudar a verificar la identidad y el rol organizativo de quien actúa en su nombre. Los controles de autorización independientes deben seguir determinando si esa persona puede acceder a los datos del paciente.
Ahí reside también el valor potencial del vLEI. No necesita sustituir los sistemas de seguridad sanitaria existentes, sino proporcionarles una base verificable para establecer quién actúa y a qué organización representa.
Europa Está Abordando un Reto Similar
La necesidad de una identidad digital fiable no es exclusiva de la sanidad estadounidense.
La Unión Europea está desarrollando el Espacio Europeo de Datos Sanitarios (EHDS), un marco destinado a mejorar el acceso y el intercambio de datos sanitarios electrónicos.
A través de MyHealth@EU, los países participantes ya intercambian ciertos tipos de información sanitaria entre fronteras, incluidas las recetas electrónicas y los resúmenes de pacientes.
La UE también ha introducido normas más específicas para la verificación de identidad.
En septiembre de 2026, la Comisión Europea adoptó el Reglamento de Ejecución (UE) 2026/2099, que establece requisitos para la identificación y autenticación interoperables y transfronterizas de pacientes, profesionales sanitarios y proveedores de atención sanitaria.
El reglamento entró en vigor en octubre de 2026 y, por lo general, se aplica desde el 26 de marzo de 2027. Algunas disposiciones, incluidas las relativas al uso de las Carteras Europeas de Identidad Digital, se aplican desde el 26 de marzo de 2029.
Por tanto, EE. UU. y Europa están abordando cuestiones relacionadas. ¿Cómo pueden las organizaciones y las personas establecer de forma fiable su identidad cuando la información sanitaria se mueve entre distintos sistemas e instituciones?
Sin embargo, sus enfoques son diferentes.
Europa está construyendo la interoperabilidad en torno a los sistemas nacionales de identidad y a la infraestructura transfronteriza de datos sanitarios. En cambio, la iniciativa estadounidense de GLEIF y DirectTrust explora un modelo basado en la identidad organizativa verificable a escala internacional y en credenciales de rol.
El EHDS no exige a las organizaciones sanitarias que utilicen LEI ni vLEI.
Aun así, el paralelismo resulta revelador. Ambos desarrollos reflejan un reconocimiento creciente de que intercambiar información sanitaria de forma segura requiere algo más que conexiones técnicas seguras. La identidad y la autoridad de quienes participan en el intercambio también deben ser fiables.
¿Podría la Sanidad Convertirse en el Próximo Gran Sector del LEI?
La colaboración entre GLEIF y DirectTrust resulta relevante mucho más allá del sector sanitario.
El LEI es conocido sobre todo por su papel en los mercados financieros, donde respalda la identificación de entidades jurídicas y la información regulatoria. En la sanidad, sin embargo, la aplicación propuesta es distinta.
La cuestión central es cómo verificar a las organizaciones, personas y sistemas digitales implicados en el intercambio cotidiano de información.
Esto resulta especialmente relevante a medida que los flujos de trabajo automatizados y los agentes de IA asumen más tareas.
Por ejemplo, si un agente de software solicita información o inicia una transacción en nombre de una organización sanitaria, el sistema receptor necesita una forma fiable de establecer qué organización hay detrás y qué autoridad le ha delegado.
La iniciativa de GLEIF y DirectTrust conecta ese reto con un marco internacional de identidad ya existente.
La siguiente prueba será convertir el modelo de cualificación propuesto en implementaciones prácticas con organizaciones sanitarias y proveedores tecnológicos. El anuncio de octubre no confirma que ya existan proyectos piloto hospitalarios basados en vLEI en funcionamiento. Sin embargo, sí identifica aplicaciones concretas y una vía para ponerlas en marcha.
También hay una lección más amplia.
La sanidad no necesita necesariamente otro sistema de identificación aislado. Necesita mejores formas de establecer confianza entre organizaciones, personas y plataformas tecnológicas que ya utilizan sistemas distintos.
Y es precisamente ahí donde una identidad organizativa verificable a escala internacional podría resultar valiosa.
La sanidad estadounidense podría convertirse en una de las pruebas reales más importantes del vLEI más allá de los servicios financieros. La pregunta ya no es si la identidad organizativa verificada podría ser útil en la sanidad, sino si GLEIF y DirectTrust lograrán convertir su modelo propuesto en algo que las organizaciones sanitarias utilicen cada día.
